Home » Autoayuda

Las cinco etapas de la aceptacion

Durante nuestra vida experimentamos muchas veces la muerte. Me refiero a la muerte de un familiar, de una relación, pero tambien puede ser la pérdida de un empleo, o de un rasgo de nuestro carácter que consideramos importante. En fin, hay muchas veces que experimentamos “perder” y nos sentimos “morir”.  Al pasar por esos momentos cuando algo de nosotros muere, padecemos mucho. Caemos víctimas de nuestra falta de aceptación de la vida y de nosotros mismos. Las cinco etapas de la aceptación, definidas en On Death an Dying, siempre me han parecido como el proceso de la mentira a la verdad. Pasando por la negación, la ira, la depresión, la negociación y la aceptación devolvemos la(s) muerte(s) a su justa medida. En el camino, nuestra grandeza se reconcilia con nuestra humanidad. Este paradójicamente, es un regalo de vida.

Negación

Es en esta primera etapa cuando ante la pérdida, una voz interna te niega que ese problema exista para ti. Algo dentro de ti dice, “No, yo no.†o “No, a mi no.†o “Esto no puede ser.†Este es el apego hablándote.

Mientras más grande sea tu apego, mientras más credibilidad le otorgues a todo aquello que te susurra al oido diciéndote que eres invulnerable y todopoderoso, que la vida debe ser justa y perfecta, mayor será tu incapacidad para admitir la pérdida. Pero no te asustes, a todos nos pasa en algún momento cuando esperamos ser más de lo que somos y a la vida le pedimos más de lo que puede dar.

De todos modos la vida es una buena maestra y no va a permitir que pierdas esta lección. Ella no se va a ir a pasear, ni se va a desvanecer. De alguna extraña manera, siempre te seguirá con una terquedad asombrosa, recordándote una y otra vez que sigue ahí, esperando que aprendas, que la aceptes tal cual y cual es.

Ira

A la muerte no sólo puedes negarla, también puedes resistirta. Repleto de ira puedes devolverle el golpe a la muerte y reclamar tu indignación ante la injusticia. Esto no cambiará nada, la realidad y tu dolor serán exáctamente los mismos. Tus golpes se desvanecerán en el aire, se esfumarán como humo en el viento.

Para mantener viva tu ira revives el incidente una y otra vez. Insistes en una enmienda, reafirmas tu visión de las cosas “como deben ser” y te mantienes luchando. También construyes barreras para defenderte de fururas muertes. Cada día reafirmas tus “valores” y sin querer te vuelves un egocéntrico resentido.

Depresión

Lo curioso de la ira es que a veces ganas. Sí, vas a sobreponerte a los hechos con victorias aparentes que te pueden proveer título, dinero, amistades y sobre todo reconocimiento. Puedes hasta llegar a creer que has triunfado sobre la realidad.

Pero a pesar de estos paliativos, más tarde o más temprano, dentro de tí rabiarás, porque “aquello que sucedió una vez†siempre (re)vive en tí y nada en el mundo puede acallarlo.

Esto es bien triste. De nada sirve “haber logrado tantas cosas” o “haber llegado tan lejos”. El llanto y la tristeza eventualmente alcanzarán tu ira. La tristeza será el instrumento que utilizará la vida para ponerte dispuesto a negociar con la realidad.

Negociación

La etapa de las preguntas. Plantearse alternativas. Cuestionarse la respuesta aprendida, la automática. Ya debe ser obvio que la negación y la ira no son la respuesta. Estas sólo te han ganado resentimiento, egocentrismo y tristeza. Debes reconocer que has fracasado y buscar una respuesta mejor.

¿Qué se puede hacer?

¿Qué importa lo que otros piensen de mi si soy un infeliz?

¿Qué gano con mi terquedad si me voy a matar haciéndolo?

¿No hay otra reacción posible?

Entonces, ya más sereno, puedes pensar sobre LO QUE RAZONABLEMENTE PUEDES HACER ANTE UNAS MUERTES QUE NO HAS QUERIDO ASUMIR.

Aceptación

Como ya puedes ver, lo primero que tienes que hacer es aceptar que has perdido. Al hacerlo, ganas en humildad y adquieres otra perspectiva de la vida y de ti mismo, más real. La humildad te lleva a renunciar a la vida perfecta y a la pretensión de invulnerabilidad. Ganas una vida imperfecta pero también humanidad.

El hecho fundamental es que “shit happens”. Eso es lo que hay. Parece tonto y evidente pero hay un gran poder en esta admisión. Significa un abrirse a la vida con sus altas y bajas,  renunciando el control (de que tiene que ser de cierta manera). De tal modo, cada dia pasa a ser una experiencia nueva de crecimiento y aprendizaje.

Ahí radica tu poder y tu libertad. Ahora, ante cada experiencia, en vez de oponerte, puedes entrenerte y buscar nuevas y más constructivas formas de reaccionar.

Una vez mi adorado Eddie O., enfrentando su inminente muerte, dijo: “la humildad es la verdad”. Y no sé, pero creo que ésta es la mayor y gran lección de todo este proceso que culmina en una rendición ante la realidad. Se gana en humildad y con ella un aprecio por la vida y su devenir.

Aqui otros libros de Elizabet Kubler Ross en espanol que estan repletos de sabiduria.

    blog comments powered by Disqus